Konami adapta su rol de mazmorras a la portátil: Koh sube una torre monolítica cuyos pisos se generan de nuevo en cada intento, y cada muerte le devuelve al pueblo despojado de nivel y equipo. Entre incursiones se crían familiares y se reconstruye la aldea. Estructura cruel y adictiva, notablemente ambiciosa para el hardware y muy superior a lo esperable de una conversión.

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