El título hace referencia directa a Hamunaptra, la ciudad de los muertos que la película La Momia (1999) puso de moda, y propone una aventura de exploración por tumbas y desiertos con ese imaginario como telón de fondo.
Quedó circunscripto al mercado japonés y su relación exacta con la licencia cinematográfica no está del todo documentada fuera de Japón, lo que lo convierte en una de esas piezas de catálogo que conviene abordar con cautela antes que con certezas.

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