Serie 3 de Animal Crossing-e. La gracia del sistema era invertir la lógica del juego: en vez de aceptar a quien el pueblo te mandara, comprabas la carta del vecino que querías y la escaneabas. Liz entra por esa puerta. Colección, no jugabilidad: hoy estas cartas se conservan como piezas de un experimento comercial irrepetible.
