Pone al jugador a cargo de una boutique de moda, diseñando y combinando prendas para las muñecas Bratz, con mecánicas simples de gestión y personalización pensadas para el público infantil femenino que consumía la marca en los 2000.
Es una pieza más del extenso catálogo de licencias de moda que Nintendo DS recibió gracias al éxito del stylus para juegos de "vestir y diseñar"; hoy interesa sobre todo como objeto nostálgico de esa época.
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