Esta versión de Chess para DS ofrece lo esperable de un ajedrez digital: tablero fiel, distintos niveles de inteligencia artificial y algunas herramientas de análisis básico, sin narrativa ni personajes que lo distraigan del juego de mesa en sí. Es un producto directo, sin vueltas.
Como tantos juegos de mesa clásicos llevados a la DS, su valor está en la portabilidad: tener un rival de ajedrez siempre disponible, sin necesidad de tablero físico ni de otro jugador humano.
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