Traslada el humor absurdo y el trazo entrañable de Crayon Shin-chan a niveles de acción y plataformas livianos, con la comedia física del personaje como principal atractivo para el público infantil japonés. Es una licencia más dentro del prolífico catálogo anual de juegos de Shin-chan, sin salir nunca de Japón ni de su público ya cautivo.

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