Sigue la estructura de los dungeon crawlers en primera persona a la vieja usanza —mapear pasillos, gestionar recursos, combatir por turnos contra criaturas que aparecen sin previo aviso— pero envuelve esa fórmula en una ambientación de terror más cercana al survival horror que a la fantasía heroica habitual del género. Atlus, especialista en RPGs de nicho, se encargó de traerlo a Norteamérica en un momento en que este tipo de mazmorra en primera persona todavía tenía público fiel en DS.
Quedó como una experiencia de culto menor, apreciada por quienes seguían de cerca el catálogo de RPGs japoneses que Atlus rescataba para Occidente.
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