Basado en la línea de figuritas Homies -pequeños personajes urbanos vendidos originalmente en máquinas expendedoras-, el juego los pone a competir en carreras de karts por circuitos con power-ups, siguiendo la fórmula estándar del género inaugurada por Mario Kart.
Es una curiosidad de licencia poco convencional para un juego de carreras, pensada para capitalizar la popularidad de las figuras coleccionables. Hoy es una rareza menor, recordada más por la marca que por la calidad de las carreras en sí.
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