Sigue la fórmula estándar del género que dominó buena parte del catálogo "para chicas" de DS: alimentar, cepillar, entrenar y competir con un caballo virtual, con un énfasis particular en el vínculo emocional entre jinete y animal por sobre la competencia pura.
Tuvo suficiente repercusión como para generar una secuela, lo que lo distingue levemente de la enorme cantidad de simuladores ecuestres genéricos que compitieron con él en el mismo período.
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