Toon-Doku mantiene la lógica de completar cuadrículas sin repetir símbolos que define al sudoku clásico, pero sustituye los dígitos por ilustraciones coloridas, pensado para hacer el género más accesible y atractivo a un público infantil que todavía no domina bien los números.
Es una de las tantas variantes temáticas que el sudoku generó tras su explosión de popularidad mundial a mediados de los 2000, adaptada específicamente para bajar la barrera de entrada del género hacia los jugadores más chicos.

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