Capcom tomó la fórmula elegante de Rolling Thunder —puertas, pisos dobles, tiroteos de gabardina— y la vistió de thriller ochentero en Sudamérica: el agente Smith rescata rehenes e infiltra carteles nivel a nivel. Ágil, vistoso y con ese acabado limpio de la Capcom dorada. No inventa nada, pero ejecuta con una pulcritud que muchos originales envidiarían.
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