Entrega apócrifa del circuito paralelo: cuando la trilogía oficial de NES terminó, la escena pirata fabricó su propia continuación reciclando sprites y callejones de los hermanos Lee. Estas secuelas no autorizadas responden a una demanda real que el mercado oficial dejó huérfana. Como canon no existe; como testimonio del hambre de codazos, es historia popular.

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