La premisa más audaz de su generación: un soldado digitalizado dentro de una computadora infectada, transformado en actor kabuki que ataca con su cabellera. Plataformas afiladas, ambientación ciberpunk-teatral única y jefes de circuito impreso. Localización occidental del japonés Jigoku Gokuraku Maru, es rareza de culto con una identidad visual irrepetible.
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