Irem llevó las guerras napoleónicas a la Famicom en 1988 con una mezcla atrevida: estrategia de mapas y batallas donde las unidades combaten en tiempo real. Diseño tosco pero pionero, cuando el género bélico apenas balbuceaba en consola. Exclusiva japonesa con Bonaparte de protagonista: la historia europea vista desde el 8 bits nipón.

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