Hudson adaptó en 1986 al ninja doméstico de Fujiko Fujio: Hattori-kun recorre Japón en plataformas de scroll lateral repletas de técnicas secretas, pergaminos y enemigos de comedia. El manga infantil era religión televisiva y el cartucho vendió en consecuencia, superando el millón de copias. Sencillo, veloz y encantador: la Famicom infantil en su salsa.

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