Rare firma uno de los grandes de la NES: carreras isométricas de autos a control remoto donde ganar importa menos que sobrevivir. Hay misiles, bombas, charcos de aceite y rivales que no juegan limpio. La recolección de letras para desbloquear vehículos y la dificultad creciente lo convirtieron en obsesión doméstica. Un diseño impecable que envejeció mejor que casi todo su lote.
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