Rare llevó la física a otro nivel: una cápsula con inercia real explora cavernas planetarias remolcando tesoros con un cable que se balancea con su propio peso. Cada planeta cambia la gravedad, cada pieza de la nave dorada exige pilotaje quirúrgico. Fracaso comercial en su día, obra maestra de culto desde entonces. Volar nunca fue tan difícil ni tan satisfactorio.
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