El hombre de acero según Kemco: Metrópolis explorable, cabinas telefónicas para cambiar de traje y poderes que se administran entre vuelo, visión calórica y superfuerza. Ambicioso y torpe a partes iguales, es de las adaptaciones superheroicas más curiosas del catálogo. Culto extraño garantizado: pocos juegos capturan tan involuntariamente el peso de ser Superman.
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