Insomniac Games, que venía de un shooter oscuro llamado Disruptor, giró hacia el color: un dragoncito púrpura planeando sobre praderas imposibles gracias a una tecnología de nivel de detalle que dibujaba horizontes enormes en 32 bits. La banda sonora la compuso Stewart Copeland, el baterista de The Police, que grabó temas tras jugar cada nivel. Fue la puerta de entrada de millones de niños al 3D.
Si te gustó este