Conversión del arcade clásico de puntería: el sheriff vigila doce puertas de un banco por las que asoman clientes honestos o ladrones armados, y hay que decidir en décimas de segundo. Fórmula simple, tensión creciente y ese sabor de western cómico de mediados de los ochenta. Pequeño, directo y sorprendentemente adictivo aún hoy.
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