Baloncesto arcade con giro sobrenatural: el equipo del jugador enfrenta escuadras de vampiros, hombres lobo y demás criaturas en canchas que parecen salidas de una película de terror de sábado por la tarde. Mecánicas accesibles de cinco contra cinco con potenciadores fantasmales. Uno de esos conceptos deliciosamente disparatados que solo la era de 8 bits se permitía.

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