Minigolf de SEGA con hoyos repletos de obstáculos clásicos: molinos, desvíos, rampas y bandas que convierten cada putt en un pequeño puzzle de física. Más cercano al rompecabezas que a la simulación, es de esos juegos humildes que se dejan querer en portátil, donde la partida corta y el hoyo imposible hacen pareja perfecta.

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