Cuando Nintendo le pidió a Miyamoto gráficos prerrenderizados al estilo Donkey Kong Country, su equipo respondió con lo contrario: un mundo dibujado a mano con crayones y acuarelas que envejeció mejor que cualquier render. Yoshi carga a Bebé Mario mientras lanza huevos con una física deliciosa, y el cartucho esconde el chip Super FX 2 para los jefes gigantes y efectos de rotación. Pocos plataformas han mezclado ternura visual con diseño tan quirúrgico.
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