Arqueología
Cuatro fichas, dos juegos: el Final Fantasy III y el Final Fantasy II de Super Nintendo son, letra por letra, el VI y el IV de la saga -y acá está el porqué.
En el catálogo de 2retro conviven dos pares de fichas que son, letra por letra, el mismo cartucho contado dos veces: las fichas de Final Fantasy III y Final Fantasy VI de Super Nintendo por un lado, las de Final Fantasy II y Final Fantasy IV por el otro. No es un error de carga ni una duplicación que se nos coló: es el registro fósil de una de las confusiones de numeración más longevas de los videojuegos, una que Occidente arrastró durante casi una década y que todavía hoy hace tropezar buscadores, guías de precios y memoria colectiva.
La cadena empieza simple y se tuerce rápido. Final Fantasy, el original de Famicom (diciembre de 1987), llegó a Norteamérica para NES recién en julio de 1990 y ahí sí se llamó Final Fantasy, sin número. Final Fantasy II (Famicom, 1988) no cruzó el océano. Final Fantasy III (Famicom, abril de 1990) tampoco: quedó exclusivo de Japón y ni siquiera entra en esta historia todavía, porque va a volver mucho más tarde y como otro juego. Cuando en noviembre de 1991 Square llevó Final Fantasy IV a Super NES en Norteamérica, la numeración local ya estaba descolgada de la japonesa: como en el territorio solo se conocía una entrega previa, la nueva salió rotulada Final Fantasy II. Final Fantasy V (Super Famicom, 1992) tampoco salió en Occidente. Y cuando en octubre de 1994 llegó a Super NES norteamericana lo que en Japón era Final Fantasy VI, la cuenta local -un juego, dos juegos, este es el tercero- lo bautizó Final Fantasy III.
El caso de Final Fantasy IV tiene, además, una capa extra que vale la pena desarmar aparte porque no es solo de nombre: también de contenido. En Japón, Square lanzó el juego original para Super Famicom el 19 de julio de 1991 y, apenas tres meses después, el 29 de octubre, sacó en el propio mercado japonés una revisión simplificada conocida como Easy Type -sin distinción entre línea delantera y trasera en combate, curativos más baratos y accesibles, jefes menos duros, entre otros ajustes de motor documentados-. La versión que Square llevó a Norteamérica el 23 de noviembre de ese año, la que salió rotulada Final Fantasy II, partió de esa revisión simplificada y no de la original, aunque no fue un calco exacto: la describen como 'parcialmente' apoyada en Easy Type, porque encima sumó sus propios recortes por la política de contenidos de Nintendo of America. Recién en 2001, con Final Fantasy Chronicles, el juego recuperó su número real en Occidente: esa edición de PlayStation eliminó las simplificaciones de Easy Type, devolvió la dificultad de la versión japonesa original y retradujo el guión desde cero: el libreto original lo había escrito Takashi Tokita, y esa traducción de 2001 fue la primera que llegó al inglés sin los filtros de 1991.
Europa se ahorró buena parte de ese enredo por el motivo menos elegante posible: no recibió nada. Ni el Final Fantasy de NES ni el 'II' ni el 'III' de Super NES pisaron el mercado PAL en su formato original. El primer Final Fantasy que Europa tuvo en las manos fue recién Final Fantasy VII, en noviembre de 1997 -dos meses después de su salida norteamericana-, ya con la numeración japonesa intacta, porque para entonces Square había dejado de traducir el orden y usaba el número real en todo el mundo. El cartucho de Super NES de Final Fantasy VI jamás tuvo edición PAL: su primera aparición europea en el hardware original fue recién en marzo de 2011, por Wii Virtual Console.
El emparejamiento definitivo llegó con las reediciones de PlayStation, ya con el número real impuesto como estándar tras Final Fantasy VII. Final Fantasy Anthology, en Norteamérica (octubre de 1999), empaquetó Final Fantasy V y Final Fantasy VI, ambos por primera vez en inglés y con su numeración correcta. Final Fantasy Chronicles (2001) sumó Final Fantasy IV junto a Chrono Trigger. Y Final Fantasy Origins (abril de 2003) cerró el círculo con las dos entregas que Occidente nunca había visto en ningún formato, Final Fantasy I y Final Fantasy II, esta última con más de catorce años de atraso respecto de su estreno japonés. La edición europea de Anthology (febrero de 2002), de hecho, no repitió el combo norteamericano: empaquetó Final Fantasy IV y Final Fantasy V, mientras que Final Fantasy VI llegó a Europa por separado, ese mismo mes, en un disco individual acompañado por una demo jugable de Final Fantasy X.
La traducción norteamericana de 1994 tiene nombre propio: Ted Woolsey, que trabajó contra el reloj para cerrar el guión a tiempo y además tuvo que encajarlo en la política de contenidos de Nintendo of America de la época, bastante más estricta que la japonesa. De ahí salieron los cambios más citados: el hechizo Holy pasó a llamarse Pearl para esquivar la referencia religiosa, y un cartel de pueblo pasó a decir café en la versión en inglés -aunque las fuentes no se ponen de acuerdo sobre qué decía exactamente el original: unas hablan de 'bar', otras de 'pub'-, mientras que buena parte de las referencias religiosas y del texto original se recortó o se suavizó para entrar en el cartucho y en el manual de estilo de Nintendo. Ese guión, con sus recortes y sus resoluciones de apuro, fue la única puerta de entrada al juego en inglés durante doce años, hasta que llegó el port de Game Boy Advance: Final Fantasy VI Advance, traducido de cero por Tom Slattery, salió en Japón en noviembre de 2006, en Norteamérica en febrero de 2007 y en Europa en julio de ese año, ahí sí con el número VI sin comillas en ningún territorio y con un guión sin los filtros de 1994.
Y acá conviene remarcar la trampa extra, porque es la que más confunde: existe un Final Fantasy III de verdad, el de Famicom de abril de 1990, un juego distinto en argumento, personajes y sistema de trabajos, que no tiene nada que ver con el que Norteamérica llamó así en 1994. Ese Final Fantasy III original quedó exclusivo de Japón durante más de dieciséis años: el remake completo en 3D para Nintendo DS llegó primero a Japón, en agosto de 2006, y recién salió de sus fronteras -su primera edición fuera de Japón- en Norteamérica, en noviembre de ese año. Es decir que cuando el falso III -el sexto real- por fin se corrigió a Final Fantasy VI en 1999, el nombre III quedó libre justo a tiempo para que, siete años después, lo ocupara el juego al que le correspondía desde el principio.
El costo de ese vaivén no quedó archivado en los noventa. Cualquier índice de la época -cajas, manuales, revistas, guías de precios, y con ellas buena parte de las bases de datos que se armaron citando esas fuentes primarias- sigue registrando el cartucho de Super NES bajo el nombre Final Fantasy III, aunque el juego adentro sea, letra por letra, Final Fantasy VI. Y lo mismo pasa con el cartucho vecino: sigue apareciendo como Final Fantasy II en catálogos de época aunque adentro esté, con distinta dificultad y guión, Final Fantasy IV. Es la razón por la que en 2retro conviven las dos parejas de fichas: no para desdoblar contenido, sino para que una búsqueda por cualquiera de los dos nombres -el de la caja de los noventa o el título real- encuentre el mismo juego sin perderse en el camino.
Las cuatro fichas están ahí para eso: las de Final Fantasy III y Final Fantasy VI de Super Nintendo son el mismo cartucho, contado desde el número de la caja de 1994 y desde el número real -la de 'III' arranca presentándose como el Final Fantasy VI americano bajo su numeración de época, y la de 'VI' trae en sus notas de región el detalle fino de la traducción de Woolsey-. Al lado, las de Final Fantasy II y Final Fantasy IV repiten exactamente la misma costura tres años antes, con la vuelta de tuerca de Easy Type. Abrilas de a pares, III con VI y II con IV, y el malentendido completo -el de nombre y el de contenido- se lee entero, sin que haga falta ni una línea más de esta nota.
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