Port Man pone al jugador a trabajar en un puerto imaginario: hay que atrapar equipaje que cae de una cinta transportadora y lanzarlo a alguno de los cuatro atracaderos de un barco, esquivando piedras arrojadas desde la embarcación y sin dejarse atropellar por los carritos de carga. Un segundo nivel cambia la dinámica: ahora hay que arrojar piedras contra cajas de dinamita para derribarlas y atraparlas antes de que exploten, eliminando el piso inferior del área de juego.
Es un título de acción de pantalla fija representativo de la enorme variedad temática que probó el arcade japonés de comienzos de los ochenta, con una premisa laboral poco heroica —cargar y descargar un barco— que lo distingue de la avalancha de juegos de disparo o combate de la misma época.

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