El título no deja lugar a malentendidos: acá el veintiuno se juega con prendas, tradición picaresca que el software de los 80 abrazó sin sonrojarse demasiado. Créditos y año no constan en el archivo.
La matemática es la del blackjack de siempre: pedir, plantarse, dudar. Lo demás pertenece a la historia menor —y muy humana— del entretenimiento para adultos de la era del disquete.
Este sistema ainda não roda no navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 e Xbox estão a caminho conforme a emulação web amadurece). A ficha, as mídias e a comunidade já são todas suas.

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