Agrupa cuatro títulos distintos, incluyendo una versión de R-Type II, en un único cartucho no oficial, práctica habitual del mercado paralelo asiático que buscaba maximizar el contenido por unidad vendida. Sin región de publicación oficial registrada, con textos en japonés.
Hoy es más una pieza de arqueología comercial que un producto pensado como experiencia unificada, representativa de cómo circuló software no licenciado alrededor de Game Boy.

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