Los títulos "All-Star Challenge" tomaron la fórmula de los concursos de habilidad de la NBA —tiros de tres, mates, slaloms— en lugar de simular un partido completo de cinco contra cinco, una decisión de diseño que se adaptaba bien a las limitaciones de control de la Game Boy. Esta segunda entrega continuó esa idea con el plantel y las licencias de su momento.
Es un juego pensado para partidas cortas y competitivas entre amigos, más cercano al minijuego que a la simulación deportiva profunda, algo que hoy se agradece cuando se busca una sesión breve sin curva de aprendizaje.
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