Pocket Bomberman es la adaptación de Hudson Soft para Game Boy de su clásico de explosivos, pero en lugar de repetir la fórmula de arena para varios jugadores propone una campaña individual con mapas de plataformas y acertijos que exigen colocar bombas con precisión de relojero. El diseño mantiene la lectura instantánea de la serie —cuadrícula, cadenas de explosión, ítems que multiplican el poder de fuego— pero la traslada a un recorrido de niveles con objetivos y jefes, algo poco habitual dentro de la saga.
Hoy funciona como una curiosidad dentro del catálogo Bomberman, más cercana al rompecabezas de acción que al frenesí competitivo por el que se conoce a la marca. Vale la pena para quien quiera ver cómo Hudson reinterpretó su propia fórmula cuando el modo para varios jugadores no era una opción en la portátil.

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