Turok 2 - Seeds of Evil traslada a Game Boy Color el universo prehistórico y de ciencia ficción de la saga, aunque necesariamente reinterpretado como un juego de acción en dos dimensiones, con combate contra dinosaurios y criaturas mutantes en lugar del disparo en primera persona que definió a la versión de consola de sobremesa. Es un buen ejemplo de cómo una licencia pensada para el disparo tridimensional podía reconvertirse en un género completamente distinto sin perder del todo su identidad, apoyándose en la ambientación y en el elenco de enemigos reconocibles del juego original.

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