Traslada la fórmula del tamagotchi y la mascota virtual al terreno de los dinosaurios: alimentar, jugar y entrenar a una cría prehistórica que crece y cambia según los cuidados que recibe, con minijuegos ligados a esas actividades diarias.
Es un producto directo, pensado para el público infantil fascinado con los dinosaurios, sin mayores pretensiones más allá de esa fantasía de tener una mascota exótica. Cumple bien ese objetivo modesto.
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