Undercover sigue la fórmula de infiltración policial que la saga Need for Speed ya había explorado en Most Wanted: el jugador se mete en el mundo del automovilismo ilegal para desarticularlo desde adentro, con carreras callejeras, persecuciones policiales y un mundo abierto urbano como escenario. Firebrand Games, especializado en adaptar la franquicia a hardware portátil, se encargó de traducir esa fórmula al formato de DS con un enfoque más arcade y misiones más cortas.
Recibió críticas mixtas, en línea con la recepción tibia que tuvo la versión de consolas de sobremesa, pero cumplió su función de llevar la marca Need for Speed a la portátil de Nintendo durante uno de los años de mayor producción de la saga.
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