Nintendo reunió en un solo cartucho el Tetris de siempre -caída de piezas, líneas completas, dificultad creciente- junto a variantes como el modo Misión, el modo Push que usa las dos pantallas como un solo tablero gigante, y guiños visuales a Super Mario, Metroid y otras franquicias clásicas de la compañía. Sigue siendo, casi dos décadas después, una de las mejores formas de jugar Tetris que existen: pulido, generoso en contenido y con un multijugador local y por Wi-Fi que en su momento lo volvió una referencia obligada del catálogo competitivo de DS.
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