Homebrew de espíritu recolector: las monedas no son bonus sino el corazón mismo del diseño, y cada nivel se organiza alrededor de conseguirlas contra obstáculos crecientes. La escena independiente de NES domina este minimalismo de una regla bien explotada. Partidas cortas, lectura inmediata y la satisfacción contable de ver subir el marcador. Sencillo por decisión, no por límite.

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