Virgin publicó este software infantil que es exactamente lo que anuncia: dinosaurios de línea gruesa para rellenar con la paleta limitada de NES. Sin puntaje, sin enemigos, sin final. La crítica lo fulminó por vacío, pero como objeto es fascinante: uno de los pocos cartuchos concebidos para niños en edad preescolar, y hoy rareza de coleccionismo con culto irónico.