Port de Famicom del clásico de Nichibutsu donde un escalador sube rascacielos a pulso mientras vecinos malhumorados arrojan macetas, ventanas se cierran y aves bombardean. El arcade original usaba dos joysticks; la conversión hace lo posible con el mando y conserva el vértigo cómico. Un pedazo de historia arcade japonesa en formato doméstico, tan absurdo como entrañable.

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