Pieza de puzzle con espíritu de sobremesa cuyo título ya lo anuncia: jugar pon en la Famicom, sin más pretensión que la partida rápida y bien diseñada. Encaja en la larga tradición de rompecabezas de tablero que la consola acogió por docenas, donde la elegancia de reglas vale más que cualquier argumento. Breve, pulido, rejugable.

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