Adaptación doméstica del othello, el juego de tablero que Japón considera casi deporte nacional de sobremesa: voltear fichas, dominar esquinas y descubrir que las reglas de un minuto esconden abismos estratégicos. La Famicom acogió una biblioteca entera de tableros clásicos, y piezas como esta funcionaban de rival paciente para toda la familia. Sobriedad absoluta, profundidad genuina.

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