Tercera entrega del versus taiwanés sin licencia, con su descaro intacto: plantel engordado con luchadores de inspiración muy reconocible para cualquiera que pisara un arcade en los noventa. La saga Fighting Hero documenta cómo el circuito Famiclone iteró su propio género de pelea al margen de toda licencia. Patrimonio pirata con espíritu de torneo.

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