Konami devolvió a su ladrón de fuego a los caminos del Japón feudal: pueblos que explorar, peajes que pagar, pasadizos secretos y el humor costumbrista que define a la saga. Admite dos jugadores simultáneos, con Ebisumaru debutando como compañero de fechorías. Aventura y plataformas con sabor a festival japonés, pilar de una franquicia queridísima que Occidente conoció tarde.

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