La escena homebrew abraza el oficio más sombrío: Gravedigger convierte el cavar tumbas en mecánica arcade, con humor negro de cementerio y diseño compacto. Producción independiente moderna para hardware clásico, del tipo que se edita en cartucho con arte macabro y tirada corta. La NES contemporánea no le teme a la muerte: la colecciona.

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