Hello Kitty cuida su jardín en esta pieza temprana de Sanrio para Famicom: flores que atender, plagas que espantar y una dulzura arcade pensada para el público más joven. Los cartuchos de la gatita son hoy piezas codiciadas del coleccionismo kawaii. Videojuego como juguete blando: la consola también supo hablar en voz bajita.

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