Adaptación no oficial del clásico Color Lines de computadora: alinear cinco esferas del mismo color mientras el tablero se puebla turno a turno. Puro puzzle de oficina noventero trasplantado al famiclón, ideal para sesiones hipnóticas. El circuito paralelo también servía de puente: llevaba a la consola los vicios de escritorio que la gente ya amaba.

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