Port del arcade de Namco: un corredor cruza pasarelas futuristas esquivando baldosas que frenan, latas gigantes y abismos, siempre contra el cronómetro. Fórmula de habilidad pura, estética limpia de mediados de los ochenta y esa crueldad elegante de Namco. Clásico menor de culto para amantes del reflejo sin adornos.

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