La fórmula de paleta y ladrillos, uno de los géneros fundacionales del videojuego, revisitada por la escena homebrew en formato compacto. Rebotes precisos, niveles que escalan en malicia y ese bucle hipnótico que funcionaba en 1976 y sigue funcionando en un NES. La prueba de que los clásicos absolutos no necesitan reinvención, solo buena ejecución.

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