Antes de que el género se volviera industria, Pachicom ya simulaba el hipnótico caer de las bolitas de acero en plena era temprana de la Famicom. Ajustas la potencia del disparador, observas los clavos y rezas para que la física acompañe. Minimalista hasta el hueso, es el abuelo de los simuladores de pachinko domésticos y una rareza que define época.

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