Adaptación del clásico de Gottlieb en el que un bicho naranja de nariz enorme salta por una pirámide isométrica cambiando el color de cada cubo. La perspectiva diagonal exige reeducar el pulgar, y esa fricción es parte del encanto. Coily, la serpiente que persigue sin descanso, sigue siendo uno de los villanos más odiados del arcade.
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