Homebrew concebido como chiste ejecutable: traslada el meme del Rickroll al hardware de 8 bits. La escena moderna disfruta de estos gestos donde la cultura de internet se cruza con la consola clásica, produciendo objetos absurdos y encantadores. No pretende ser un juego serio; es una demostración de que en la NES todavía cabe el humor de una generación entera nacida décadas después.
