Adaptación doméstica del arcade de persecuciones de Taito: aquí no basta llegar a la meta, hay que alcanzar el auto del sospechoso y embestirlo hasta inutilizarlo, con turbos limitados y cuenta regresiva encima. La versión Famicom recorta espectáculo pero conserva la tensión de patrulla. Policiaco de motor, directo y sudoroso como pocos.

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