Adaptación del fenómeno editorial de buscar a Waldo: escenarios cargados de gente donde localizar al viajero rayado, su bastón y otros encargos, con lupa y reloj. La NES no podía dibujar multitudes como los libros, y se nota. Curiosidad de licencia noventera, breve como tarde de lluvia, recordada con más ternura que respeto.
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